¡Compartir la Buena Nueva, aquí y ahora!

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XIV Domingo Ordinario, Año C: 7 Julio 2013
Is 66, 10-14; Sal 65; Gal 6, 14-18; Lc 10, 1-12.17-20

¡Qué aventura experimentaron estos 72 discípulos de Jesús! ¡Qué comisión, y qué resultados! Nuestra lectura del Evangelio de hoy aparece dentro de ese viaje largo y gradual que nuestro Señor Jesús hace de Galilea a Jerusalén, donde dará su vida por nosotros en la cruz. Y hoy escuchamos de cómo envió a estos 72 discípulos suyos por delante de él a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir.

¿Puede imaginar ser enviado en esa misión? ¿Ir con una persona a lugares que nunca había estado; hablar con gente que nunca había conocido; viajar con pocas posesiones, como él pidió; mover rápido; saber que muchos rechazarían su mensaje, pero simplemente continuar a los que lo recibirían? ¿Puede imaginar si Jesús estuviera aquí, ahora mismo, enviando a usted en tal misión? ¡Dejen todo; dejen sus hogares y sus vidas normales; vayan a sembrar las noticias!

Los miembros de nuestro grupo de jóvenes han aprendido un poco acerca de esto recientemente, ya que han estado planeando y realizando tres proyectos diferentes de evangelización—tres formas, todas diferentes entre sí, de la difusión del Evangelio, de la Buena Nueva de Jesucristo, a los que necesitan oírlo, o necesitan escucharlo de nuevo. El segundo de estos proyectos ocurrió ayer, cuando unos diez de ellos probó evangelización en la calle: salir a un lugar público donde muchas personas están caminando, vestidos en camisetas diseñadas con esta frase (“Dios te ama”, incluyendo el símbolo del Sagrado Corazón de Jesús), siendo disponibles para hablar, y ofreciendo rosarios y tarjetas con las palabras: “‘Que la paz de Cristo reine en sus corazones; que el mensaje de Cristo habite en ustedes.’ (Col 3, 15-16) San Martín de Tours Grupo de Jóvenes.”

Tal vez usted no viajará de dos en dos a los pueblos de Tierra Santa o saldrá a las calles de Gaithersburg con nuestro grupo de jóvenes. Pero la comisión de nuestro Señor para difundir el Evangelio es algo que se aplica a la Iglesia en todos los tiempos, no sólo en algún momento del pasado, y se aplica a todos los bautizados, no sólo a unos pocos elegidos.

  • Evangelizar en su forma más simple consiste en preparar a las personas a conocer a Jesús—y aún presentarlo a ellos.
  • Y como podemos suponer que los 36 pares de discípulos planearon sus rutas, dividiendo los diferentes pueblos que necesitaban visitar, para no duplicar esfuerzos ni fallar en cualquier lugar—así también el Espíritu Santo ha organizado la ruta que usted va a seguir en su evangelización. Porque es la ruta de su propia vida individual, ahora mismo. ¡Nadie camina exactamente el camino que usted camina cada día; nadie va a exactamente la misma combinación de lugares o trata con exactamente la misma combinación de gente! Usted ha sido asignado y puesto dentro de su propia ruta de evangelización personal.

Y así, ¿cómo va a llevar a cabo esta misión? Quiero considerar brevemente tres puntos: historia, permiso, y respuestas.

Primero, la historia: ¿qué historia personal tiene para contar? Los 72 discípulos podían contar la historia de la primera vez que se conocieron a Jesús, y lo que habían oído decir, y visto hacer en su tiempo siguiéndolo. Esa era su historia; ¿qué es la suya? ¿Cuándo fue la primera vez que usted conoció a Jesús? ¿Cómo ha llegado a conocerlo mejor? ¿Cómo ha cambiado su vida? ¿Qué preguntas ha contestado para usted? ¿Cómo lo ha fortalecido? ¿Cómo lo ha curado? ¿Cómo lo ha liberado? ¿Cómo ha transformado su vida? Le invito a mirar hacia atrás en su vida y reflexionar sobre estas experiencias; orar sobre ellas; practicar contarlas a otros. Tal vez usted no siempre parece tan grande en estas historias; pero eso está bien, porque Jesús es el protagonista de estas historias, mientras que usted es el que está ayudado y salvado. Estas historias reales y personales de su vida están donde Dios ha escrito en su vida real, en su corazón real; y esas palabras brillantes valen la pena de compartir.

Segundo, el permiso: ¿tienen otros su permiso de acercarse a usted para hablar acerca de su fe católica? Tal vez, cuando pensamos en la evangelización pensamos de insertarnos en la vida de otras personas e iniciar la conversación, presionándolos a participar; y a veces hay un lugar para esto. Pero a menudo es sólo una cuestión de señalarles que usted está disponible para hablar, que ellos tienen permiso para hablar con usted sobre su fe, y que puedan hacerlo en el momento en que lo deseen ellos. Un ministerio católico de la evangelización en la calle (St. Paul Street Evangelization) a menudo utiliza el método de la simple colocación de dos o tres personas en un lugar público, cerca de un signo que anuncia que son católicos y disponibles; y entonces hablan con cualquier persona que se acerca a ellos. En tal manera, usted también puede indicar permiso en su vida diaria. Cardenal Wuerl, en su Carta Pastoral sobre la Nueva Evangelización, sugirió “rezando antes de la comida en un restaurante, ofreciéndonos a rezar por alguien que está en necesidad, teniendo algún artículo devocional en nuestro escritorio o usando un crucifijo para que otros lo vean.” Todos ellos pueden decir: yo soy católico; yo conozco a Jesús; yo creo; y está bien que me hables de esas cosas cuando lo desee. Usted tiene permiso.

Tercero, las respuestas: ¿tiene respuestas para ofrecer a las preguntas que le preguntarán? ¿Y si le preguntan por qué cree que Dios existe, o cómo el catolicismo es diferente de cualquier otra religión? ¿Y si le preguntan por qué honra a la Virgen María o sigue al Papa? ¿Y si le ponen preguntas sobre la moralidad sexual, el aborto o el matrimonio? ¿Sabe algunas respuestas buenas, verdaderas, y útiles que puede dar a ese tipo de preguntas?— ¡y usted sabe que van a preguntarlas! El martes pasado, algunos de nosotros estábamos hablando a través de las posibles respuestas a preguntas como éstas con los jóvenes, en caso de que ellos fueran preguntados en la calle el sábado. Y usted, ¿cómo va a aprender buenas respuestas como estas? Una forma es a través de las clases ofrecidas por la parroquia o la diócesis—como los cursos “Viviendo como Católicos” y “Fundaciones de la Fe,” en los cuales usted puede participar en esta o en otras parroquias o en línea. También yo recomendaría el Catecismo de la Iglesia Católica—que es una obra de referencia esencial para cualquier familia católica. Tiene un índice muy bueno, de modo que usted puede buscar cualquier tema de que usted tiene una pregunta, y encontrar las respuestas que puede ofrecer a las preguntas que pone la gente.

Pero, ¿qué pasas si usted necesita respuestas? ¿Qué pasa si usted tiene problemas en creer algunas de las enseñanzas de la Iglesia sobre estos temas controvertidos? O, ¿qué pasa si usted no tiene una gran historia personal para contar? ¿Qué pasa si usted no ha experimentado realmente conocer a nuestro Señor Jesús, y en realidad no lo conoce? Si eso es usted, entonces es muy bueno que pueda reconocer eso. Por favor, ore sobre eso, y tal vez contácteme a mí u a otro sacerdote, o a alguien que está vivo espiritualmente y maduro en la fe católica, para que usted pueda recibir las respuestas y la conexión espiritual que necesita.

Porque esta es Buena Nueva. Nuestro Señor Jesús es el Salvador del mundo; y cada persona que usted conoce lo necesita desesperadamente. Usted puede preparar el camino para él; puede presentarlos a él. Nuestro Señor Jesús dijo: “La cosecha es abundante, y los trabajadores pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos.” ¡Usted puede ser la respuesta a esa oración!

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¿Quieres mandar una carta al Padre Dan?

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