Domingo de Ramos: “El amor consiste en esto…”

Eschucha a la mp3
Domingo de Ramos, Año C: 28 Marzo 2010

En la Procesión con Ramos
Luc 19, 28-40

Los discípulos se gozaron en la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén—en el primero Domingo de Ramos, hace casi 2000 años. Ellos pusieron sus mantos en el camino y también unos ramos cortados de árboles—los cuales eran la manera de su cultura de dar la bienvenida al rey.

Pero, ¿qué tipo de rey era Jesús? Sí que era el Hijo de David, el gran rey de la historia de Israel; y sí que era el Mesías muy esperado. Pero entró para inaugurar un reino diferente. No estaba montado en un caballo de la guerra, para conquistar a la gente por la violencia; sino en un burro, manifestando que era apacible, como había escrito el profeta Zacarías. Quiso ganar nuestros corazones, nuestra confianza, nuestra fe.

Hosanna,” gritaba la gente—que significaba, literalmente, “Señor, sálvanos.” Y sí que nuestro Señor nos salvaría de nuestros enemigos peores antes de terminar la semana—aquella primera Semana Santa.

En la Misa
Isa 50, 4-7; Sal 21,8-9, 17-20, 23-24; Fil 2, 6-11; Luc 22, 14—23, 56

Oír la historia de la Pasión de nuestro Señor nos agita muchas emociones. El Señor había dicho, por el profeta Isaías [52, 13-15]: “He aquí que mi siervo prosperará, será engrandecido y exaltado, será puesto en alto. Muchos se horrorizaron al verlo, porque estaba desfigurado su semblante, que no tenía ya aspecto de hombre; pero muchos pueblos se llenaron de asombro. Ante él los reyes cerrarán la boca…”

Quizá nos llena de asombro o de horror. Pero es importante que no nos quedemos sólo en lo superficial o lo sentimental. ¿Cómo deberíamos responder a su Pasión, la Pasión de nuestro Salvador?

  • La respuesta correcta no es buscar la venganza, contra el pueblo judío u otros, como han hecho unos cristianos durante los siglos: lo mostró Jesús por curar la oreja del criado del sumo sacerdote.
  • Ni tampoco es la respuesta callarnos por sentir una incomodidad por la vista de Jesús crucificado. Unos católicos norteamericanos se han equivocado de esta manera en las décadas recientes y se han alejado de la Pasión de Jesús. Pero yo creo que traen los católicos latinos un regalo a este país de su aprecio para el misterio del sufrimiento de Cristo.

La Pasión de Cristo es un misterio; y la respuesta correcta es entrar adentro de este misterio, y meditarlo; y dejar que la Pasión nos cambie de corazón y de vida.

En este misterio vemos, por lo menos, tres aspectos. Primero, vemos que el sufrimiento de Jesús es semejante al nuestro. Escribió Isaías [53, 4]: Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores. Se había anonadado a sí mismo, para ser semejante en todo a nosotros, menos en el pecado [Concilio de Calcedonia]. ¿Hemos experimentado nosotros—o han experimentado los que conocimos—

  • ser traicionado, negado, herido, o abandonado por nuestros amigos o familia?
  • ¿Hemos sido duramente contestado, insultado, o abusado verbalmente, en nuestros momentos más difíciles?
  • ¿Hemos sido acusado falsamente, o condenado y castigado injustamente, empujados por las fuerzas políticas contrarias?
  • ¿Hemos sido herido en el cuerpo, al dolor crónico, y al punto de la muerte?

Vemos en la Pasión que nuestro Señor también experimentó todos estos. Tenemos un sumo sacerdote que puede compadecerse de nuestros dolores y nuestras flaquezas; porque él hizo que los dolores nuestros también fueran los suyos.

Segundo, vemos en la Pasión de Jesús la verdad de nuestro pecado. Quizá nos vemos semejantes a San Pedro, que lo negó; o a Judas, que lo traicionó para la plata; o a los discípulos, que huyeron; o al rey Herodes, que estaba aburrido y sólo deseaba que Jesús le entretuviera; o a Poncio Pilato, apresurado hasta un juicio injusto; o al muchedumbre, que prefirió al homicidio Barrabás en lugar del Salvador; o a los líderes políticos y religiosos, que eligieron matar a Jesús en vez de dejar que cambie su vida. Quizá nos vemos semejantes a uno de ellos.

Pero claro que vemos en Jesús la sangre, las heridas, la angustia, y las tinieblas que le rodearon, que eran efectos del pecado. Él era traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes [Isa 53, 5]. Y así, viendo a él, vemos la verdad del horror de nuestro pecado y de cómo hemos herido a otras personas, y a nosotros mismos, y sobre todo a nuestro Salvador. Y somos movidos a la tristeza y a la resolución de cambiar la vida.

Tercero, vemos en la Pasión de Jesús el amor: su amor grande para todos nosotros, para ti y para mí. En el medio de su sufrimiento, causado por el pecado, nuestro Señor pidió: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” “Perdónalos.” Él soportó el castigo que nos trae la paz. Por sus llagas hemos sido curados. [Isa 53, 5]

En su amor, nuestro Señor te creó a ti. En su amor, se anonadó a sí mismo para llegar a ser hombre, para ti. En su amor, él se sometió al sufrimiento y a la muerte, para librarte de tus pecados. En su amor, salió sangre y agua de su Sagrado Corazón, para unirte a él. En su amor, te ofrece su proprio Cuerpo y Sangre, para alimentarte de sí mismo.

En la Pasión de Cristo, vemos que nuestros sufrimientos son los suyos; vemos la verdad de nuestro pecado; y se toca el corazón nuestro por su gran amor. Pero esta realización no puede ser sólo un momento que recurre cada año. Nuestro Señor nos invita adelante, a acercarnos a él, a darle a él nuestra vida de nuevo. Si te has alejado de los sacramentos, te pido que dejes que este Domingo de Ramos sea el día que tú le regreses a Cristo de veras. Regresa con frecuencia a la confesión sacramental; regresa todos los domingos a la Santa Misa, en el seno de la Iglesia Católica.

San Juan nos escribió [1 Juan 4, 10]: El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados. No dejes tanto amor pendido en la cruz; no dejes tanto amor en este altar.

Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

¿Quieres mandar una carta al Padre Dan?

Advertisements
Published in: on March 28, 2010 at 11:00 pm  Leave a Comment  
Tags: ,

The URI to TrackBack this entry is: https://frdangallaugher.wordpress.com/2010/03/28/domingo-de-ramos-%e2%80%9cel-amor-consiste-en-esto-%e2%80%9d/trackback/

%d bloggers like this: